- Unas 250 millones de personas consumen productos y servicios pornográficos.
- La industria del sexo genera 60.000 millones de dólares al año en el mundo.
- Una mega-estrella porno puede ganar hasta 5.000 dólares por escena.
LOS ANGELES, Set 1 (AFP) - Varias jóvenes voluptuosas se desvisten ante la mirada atenta de un hombre bronceado, listo para el rodaje. Detrás de esta escena, se erige una industria que mueve anualmente más de 60.000 millones de dólares en el mundo, alimentada por una demanda creciente de consumidores de sexo a domicilio.
Con "atención personalizada", la industria pornográfica vende sexo a millones de personas a través de la televisión e internet, que han convertido a uno de los negocios más viejos y desdeñados del mundo en uno de los más sólidos y redituables.
En las habitaciones de los grandes hoteles, desde el hogar o en una oficina en cualquier rincón del planeta, por internet o a través de la televisión por cable o satelital: el "cine para adultos" está al alcance de la mano.
Unos 30 millones de personas están diariamente conectadas a la red en busca de imágenes de sexo explícito en alguna de las 260 millones de páginas web que ofrecen pornografía, según un estudio de N2H2, una empresa de análisis de Internet.
En todo el mundo, unas 250 millones de personas son consumidoras de los productos y servicios de esta industria, que registra beneficios de unos 60.000 millones de dólares anuales, según la revista Forbes.
Sólo Estados Unidos recibe ganancias estimadas entre 9.000 y 13.000 millones de dólares al año, de acuerdo a cifras extraoficiales. De ellos, cerca de 6.000 millones corresponden a la venta de DVDs y cíntas de video.
En el gigante del norte, considerado la meca del porno, las ganancias por venta de sexo -que incluye cine para adultos, servicio de acompañantes, revistas, clubes nocturnos y sex shops, entre otros- duplican a la de los principales canales de televisión del país.
En Brasil -el principal productor de cine XXX en América Latina- este sector factura unos 30 millones de dólares por año, según la Asociación Brasileña de Empresas del Mercado Erótico.
Y ese mercado está en amplia expansión: después de la devaluación, estadounidenses y europeos desembarcan en Brasil para rodar películas baratas, movilizados por sus playas de ensueño y bellísimas mujeres.
La demanda de este tipo de películas ha crecido tanto que afamadas y lujosas cadenas de hoteles mundiales, al igual que canales de televisión pagos y sitios de entrenimiento en internet sucumbieron a la tentación de distribuir el sexo clase XXX en sus pantallas.
"Somos un negocio de primer orden, punto y aparte", afirmó Steven Hirsch, presidente de los estudios Vivid, el principal distribuidor de películas de sexo explícito a grandes compañías del entretenimiento, como AOL Time Warner, AT&T y Direct TV.
- El sexo vende y las grandes empresas buscan su porción del pastel
Los estadounidenses gastan más de 10.000 millones de dólares anuales en pornografía, lo mismo que en entradas de cine, según la revista especializada Adult Video News (AVN), la publicación más respetada del sector.
Los alquileres de videos y DVDs con escenas de sexo explícito crecieron desde 450 millones en 1992 a 800 millones en 2002 en Estados Unidos, casi el doble en una década.
"Los estadounidenses en 2001 gastaron 465 millones en películas pornos 'pay per view' (pague para ver) desde sus hogares y, la mayor parte de ese dinero, fue para gigantes del entretenimiento, como AOL Time Warner y AT&T", indicó Eric Schlosser en "Reefer Madness: Sex, Drugs and Cheap Labor in the American Black Market".
La demanda por la pornografía es tan alta que las grandes corporaciones como AT&T, General Motors y las cadenas de hoteles Marriot salieron a buscar su porción del tesoro y se convirtieron en su principal distribuidora.
En Estados Unidos, el epicentro de la industria está en Chatsworth, Valle de San Fernando (Los Angeles, noroeste) donde están afincados más de 200 estudios.
En el vecino México, la industria pornográfica comienza a emerger y los empresarios del sector salen a la conquista de un mercado de cien millones de habitantes, que hasta ahora consume este tipo de productos en forma pirateada.
Los productores desean invertir cifras millonarias en el sector, pero antes quieren ver la posibilidad de filmar en el país, donde la ley prohibe producir filmes pornográficos con actores locales. Es que producir películas en América Latina tiene sus ventajas, sobre todo a nivel económico.
En Brasil, por ejemplo, se puede "hacer una película de 90.000 dólares por 30 o 40.000, lo que posibilita espectaculares películas con un presupuesto más aceptable para la economía actual", explicó el realizador John T. Bone a AVN.
Río de Janeiro acoge la VSDA, que convoca a miles de participantes de todo el mundo.
En Las Vegas se organiza la Convención Anual del Porno, organizada por AVN News, que reúne a la mayoría de los estudios que producen y distribuyen películas de sexo bajo el mismo techo, junto a propietarios de tiendas para adultos, empresarios de la televisión y claro está, simpatizantes y curiosos.
Más de 30.000 personas fueron el año pasado a esta Convención en la que participaron 250 estudios de todo el país, indicó la revista AVN.
Pero la Convención es conocida especialmente por que en esos días se otorgan los AVN Awards, una especie de Oscar de la industria porno, que también tienen su versión europea con los "Hot D'Or Awards" en Cannes, Francia.
La próxima feria se celebrará del próximo 6 al 9 de enero.
- Las estrellas porno
Uno de los logros más grandes de la industria del sexo es que sus "estrellas" acaparan la misma atención, interés y dinero que las actrices más renombradas de Hollywood.
Es el caso de Jenna Jameson, la estrella que -según la revista Rolling Stone- logró trascender la industria pornográfica y a quien New York Magazine llamó un ícono cultural.
"Mi afán por el exhibisionismo me conviritió en estrella", dijo Jameson mientras promocionaba su libro "Cómo hacer el amor como una estrella porno", que ya está en la lista de los best-sellers más vendidos en Estados Unidos.
Bajo la mirada de la "top del porno" pasan personajes como los actores Bruce Willis y Nicolas Cage, la modelo Cindy Crawford y el cantante Marylin Manson, entre otros.
El libro de Jameson, en el que revela los abusos y padecimientos que sufrió antes de convertirse en la número uno del sector, es tan solo un ejemplo del éxito apabullante de las autobiografías y guías de auto-ayuda escritas por estrellas porno.
En Brasil, Rita Cadillac, dueña del trasero más aplaudido del país, llegó a la fama por ser la bailarina bonita de un famosísimo programa de la televisión brasileña y terminó cediendo a la tentación del porno para asegurarse una buena jubilación.
"El sexo es lo vende estos días", dijo Judith Curr, de Atria Books y Washington Square Press, citada por el periódico New York Times.
Cada vez es más común ver a las famosas actrices del cine para adultos de los estudios Wicked, Vivid o VCA en librerías, tiendas de discos y los clubes nocturnos más de moda, acompañadas de celebridades de Hollywood.
"A todos nos gusta ser admirados", dijo a la AFP, la actriz Kody Coxxy, de Sacramento. Al igual que la mayoría, Coxxy, empezó en la industria atraída por la fama y también por el dinero.
Una actriz del cine para adultos cobra entre 300 y 5.000 dólares por cada escena -que dura un promedio de dos horas-. El hombre que la acompaña percibe generalmente la mitad.
Los actores que protagonizan películas de la industria pornográfica gay ganan entre 250 y 2.500 dólares.
La gama de sueldos "es amplia y depende de la fama de un actor y de las posturas sexuales que esté dispuesto a hacer", comentó Kernes, editor en jefe de AVN.
"Por supuesto que se paga bien, 100 veces más de lo que gana una secretaria, pero se paga un costo muy alto: es un trabajo físicamente desgastante y que te margina para siempre", subrayó a la AFP.
- El sexo está en todas partes
La industria pornográfica ya ha traspasado muchas fronteras culturales, sociales y religiosas y sus destellos se ven en la moda, la música o la televisión.
"Mira a Britney Spears bailando, evidentemente tomó prestadas muchas ideas de la industria pornográfica", opinó Kernes.
La avidez por la pornografía aparece en la campañas publicitarias de marcas de jeans, en muchos videos de la cadena MTV, en series de televisión tan populares como "Friends" -que dedicó un capítulo entero al sector- o en la tapa del popular grupo de rock Blink 182, en la que aparece la estrella del cine para adultos Janine.
"Hoy la pornografía está en todos lados. La encuentro en los 'mails basura' en mi computadora, en las revistas locales, en la ventana de la tienda donde compro mi vino. Las estrellas porno aparecen en programas de televisión, en carteles y dan entrevistas sobre 'qué' liberalizador es el porno para las mujeres", escribe la ex actriz XXX Traci Lords en su autobiografía "Underneath it all", que figura entre las listas de los libros más leídos de Estados Unidos.
Las actrices de cine para adultos y los productores de los estudios acuden a dar charlas a las mejores Universidades de Estados Unidos, donde estudiantes y profesores debaten la fascinación por la industria. Más allá de los datos sobre el negocio, los estudiantes y profesores, pero también curiosos, quieren saberlo todo. Tan sólo con escribir la palabra "sexo" en el buscador de Google y aparecerán 195.000.000 de opciones. La palabra "porno" lleva a 128.000.000 posibilidades.
El sexo ha llevado al desarrollo de las nuevas tecnologías, como lo expuso Fred Lane en "Los beneficios de la Obscenidad: los empresarios de pornografía en la era cibernética".
Las razones de este auge del sexo son díficiles de explicar tanto para los expertos como para los protagonistas de la industria. Algunos citan un cambio en el comportamiento sexual de las personas. Otros creen que la invasión del sexo en la televisión y la Internet avivó el interés por la pornografía, antes relegada a sombrías salas de cine.
- La otra cara de la moneda
Pero no todo lo que brilla es oro y menos en la pornografía.
En una industria que se regula a sí misma, las autoridades sanitarias, preocupadas por controlar el VIH/Sida, se debaten con los protagonistas del sector por el uso del preservativo, que en la mayoría de los rodajes de las películas para adultos no es obligatorio.
El impacto de la industria eleva la preocupación e indignación de muchos grupos conservadores y religiosos, que ven lo fácil que es que un niño o adolescente ingrese en una página de Internet con fuertes escenas de sexo explícito o vea una película de alto contenido sexual desde el sofá de su casa.
Según un estudio del sitio de internet TenTop Reviews, son los niños y adolescentes los principales consumidores de pornografía.
La industria pornográfica parece no tener límites en muchos países del mundo y muchas veces utiliza a los niños para satisfacer las demandas de sus consumidores.
El negocio de la pornografía infantil -fuertemente condenado y perseguido por las autoridades de todo el mundo- genera unos 3.000 millones de dólares en ganancias al año, según una empresa de filtración de mensajes en internet.
"Nuestro mayor desafío en estos momentos son los problemas legales a los que nos podemos enfrentar", dijo Steven Hirsch en entrevista con la AFP. "Sobre todo en un año electoral. Las elecciones hacen tambalear nuestra industria", señaló el presidente de Vivid.
La industria pornográfica tiene motivos de que preocuparse. El presidente republicano estadounidense, George W. Bush, anunció desde que asumió su mandato a principios de 2001 que una de sus prioridades sería un control más férreo de la industria del cine XXX. Pero tras los atentados del 11 de setiembre y la Guerra en Irak, el tema quedó relegado a un segundo lugar.
En un año electoral, el tema volvió a la agenda de los republicanos, que parecen decididos a apretar las clavijas de este sector y a complacer a su electorado más conservador.
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