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Querer un mundo mejor no está reñido con el porno, dice una de sus estrellas

Agence France-Presse - Febrero 9, 2005
Surya Palacios

MEXICO, Feb 9 (AFP) - Travis Knight nunca se imaginó que sería una estrella del cine porno: el atractivo rubio que aparece en unos 100 filmes de la redituable industria erótica de Estados Unidos es tímido, creció en Alaska, su padre era el pastor de la iglesia y hoy admite preocuparse "por dejarles un mundo mejor" a sus dos hijos pequeños.

Casado con la también actriz del cine XXX Gina Lynn, además de actuar Knight tiene su propia compañía productora con la que ha comprobado "que el mundo ha abierto cada vez más su mente" respecto al porno, explica en entrevista con la AFP.

"Es un trabajo muy riesgoso, yo lo hago con un número limitado de personas, y aunque a veces resulte fácil, de cualquier manera tiene sus peligros. Por otro lado, a nivel de la industria hay un futuro prometedor, porque cada vez hay menos tabúes en todo el mundo", apunta con una sonrisa.

El actor se encuentra en México invitado por el sex-shop Erotika, pionero en la venta y distribución de películas, lencería, y juguetes sexuales en el país, y uno de los promotores de la segunda "Expo Sexo y Entretenimiento". El evento va del 10 al 14 de febrero y quiere convertirse en la primer feria del erotismo en el mundo, con un estimado de 120.000 asistentes.

Conocedor de que las ganancias disminuyen si en las ardientes escenas de sus películas se utiliza el condón, cada 30 días se realiza la prueba del VIH. Esto es "a fin de sentirnos mucho más seguros en nuestro trabajo", dice Knight.

El actor admite que en su entorno cundió el pánico a principios de 2004, cuando un "compañero" contrajo HIV en Brasil e infectó a tres actrices.

"Cuando empecé me pagaban entre 300 y 400 dólares por escena, lo que era nada por el riesgo que estás tomando. Ahora que tengo muchas admiradoras exijo un sueldo de 600 ó 700 dólares por escena, porque ya no tengo que probar nada", argumenta.

Travis Knight se inició en "el negocio" -como le llama a su profesión- hace poco más de un lustro cuando tenía 32 años. Ahora que está a punto de cumplir 38 sólo hace como máximo "unas dos escenas por película", por lo que obtiene unos 1.400 dólares en contraste con los 12.000 que recibe una actriz por la misma actividad.

"Así es la industria, cuando entras a un sex-shop lo primero que ves en la portada de los vídeos son a las chicas, eso es lo que vende, aunque yo como productor intento pagarles mejor a los actores" masculinos.

Knight, que comparte créditos con su famosa mujer en una decena de filmes, está convencido de que el cine porno es una alternativa para "hacer más placenteras y ardientes las relaciones de pareja". De hecho, para los amantes recomienda no sólo la pornografía, sino también el entrenamiento que se puede adquirir viendo el "trabajo previo".

"Los juegos preliminares del sexo son muy importantes, si bien en muchas de mis películas yo tengo el rol agresivo y estas suelen ser algo duras (hardcore), yo siempre les digo a las parejas que el trabajo previo es esencial, hay que intentar pequeñas cosas tanto de parte del hombre como de la mujer, antes de hacerlo", dice con cierto rubor en su rostro.

Travis Knight piensa retirarse a los 45 años "sin dejar de tener una mano en la industria" a través de su productora o de un par de tiendas de artículos sexuales que posee en su país.

Esta estrella porno prefiere vivir en la tranquilidad del campo en una finca de 6 hectáreas en Pennsylvania, y no en el Valle de San Fernando en California, la meca del cine erótico norteamericano.

"Yo y mi esposa somos como una pareja más, de hecho en la intimidad ella suele decirme calma no estás en una película, además soy un buen padre, aunque mis hijos de 9 y 10 años no entienden del todo cómo se hace la pornografía", concluyó.

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